5 oct. 2015

¿CÓMO SE CONFORMA EL CAPITAL INTELECTUAL EN LA EMPRESA?


Por Jean Carlos Marcano.


Mucho se ha dicho sobre el valor de las empresas en el Siglo XXI.  La idea de que las organizaciones tengan un "precio" está quedando en desfase, salvo en el caso de aquellos emporios cuyo capital es incalculable y amerita una obligatoria referencia en dólares para el mercado bursátil, Véase el caso de Apple, Microsoft, GE, entre otras. Los más románticos coinciden en que dicho valor es proporcional a la relación que se tengan con los clientes. No obstante, y aunque hay mucho de los clientes en todo esto, me daré a la tarea de compartir una serie de consideraciones para evitar el enfoque reduccionista que suele explicar al Capital Intelectual a partir del perfil académico-productivo de los colaboradores.

Lo primero, el Capital intelectual es una idea abstracta, no existe modo ni manera de calcular éste tipo de capital, ya que lo integra el factor humano, el relacional y el estructural.  Así pues, para abordar el tema pasaré a referir brevemente en qué consiste cada uno de ellos y así apreciar cómo confluyen sumándole valor real a las organizaciones.

El tan popular Capital Humano está conformado por toda la gestión que permite captar, administrar, retener y desarrollar adecuadamente a todos los colaboradores. Visto de una manera más simple, se entiende como el cúmulo de conocimientos, experiencias, educación y formación continua que posee y recibe de parte del empleador cada persona bajo dependencia laboral. 

Asimismo, en la conformación del Capital Intelectual se halla el Relacional. Como lo indica el término, no es más que la manera de gestionar a los clientes, tanto internos como externos, e inclusive a la competencia, quien muchas veces establece un estándar digno a seguir y superar en muchos aspectos cuando de establecer Benchmarking se trata.

El Capital Estructural, el mismo que se evidencia en las políticas, procedimientos estandarizados y sistemas de apoyo de carácter tecnológico que procuren un funcionamiento comercial apuntando al desarrollo sustentable.

En síntesis, el Capital Intelectual debe ser apreciado como el resultado del quehacer organizacional y no como la suma de los "cerebros" que piensan en la empresa, los que toman decisiones o simplemente los que tengan mayor perfil académico.  Sería un error pensar que el Capital Intelectual se halla en la Alta Gerencia o en aquellos empleados que estudiaron o que obtuvieron Maestrías en el extranjero, pues se le estaría dando valor a un árbol, no al bosque completo.
Jean Carlos Marcano.

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